Están quienes, por pudor, tapan su nariz y boca al momento de estornudar. Otros, que sin vergüenza alguna lanzan estruendosos estornudos que hasta pareciera que les da placer realizar. Los alérgicos, que odian cuando les da el «ataque». Y aquellos que hasta el décimo no paran de estornudar.

Tan humano como natural, el estornudo tiene sus secretos. Y del 1 al 10, serán develados a continuación:

1- El estornudo es un acto reflejo a través del cual se produce la expulsión de aire pulmonar a través de las fosas nasales y la boca. Pero no se expulsa sólo aire, también mucosas nasales provocadas por agentes como el polvo, los olores, las alergias, los resfriados o las variaciones bruscas de temperatura.

2- La velocidad de un estornudo puede superar los 60 kilómetros por hora y las gotas de saliva -junto con los gérmenes que hay en ellas- pueden caer a cinco metros de distancia. Por eso, evitar que la gripe se expanda rápidamente es tan simple como aprender a estornudar correctamente.

3- Es casi imposible mantener los ojos abiertos mientras se estornuda. ¿Por qué? Cuando el aire va desde los pulmones hasta la nariz puede aumentar la presión ocular y desplazarlos, así que el instinto lleva a cerrar los párpados. Además, es casi instintivo mover la cabeza hacia delante para ayudar a la salida del aire.

4- Un error que suelen cometer la mayoría de las personas es taparse la boca y la nariz con las manos. Al hacer esto, se alojan allí los gérmenes y posteriormente se desplazan a teléfonos, picaportes, pasamanos y otras muchas superficies que terminan por contagiar a la siguiente persona que las toca.

5- Si no se tiene un pañuelo a mano y llega el impulso de estornudar, ¿qué conviene hacer? Cubrirse con la parte interna del brazo a la altura del codo para tapar la nariz y la boca y así cortar de raíz la forma de transmisión.

6- ¿Por qué se dice «salud» a quien estornuda? Aunque hoy es muy común usarla, esta palabra tiene connotaciones religiosas. Se dice que se creía que el estornudo era señal de presagio de muerte. Entonces, luego de un estornudo se «pedía a Dios» que ayudara con «salud» a quien estornudaba -de hecho en los países de habla inglesa se dice God bless you (Dios te bendiga)-. En la edad media cuando las plagas eran comunes y un estornudo podría haber significado algo serio, la gente solía desear a aquella persona que fuera bendecida con este gesto.

Alergias y rinitis: el mal de todos, en especial de los más chicos http://t.co/lohfjirMxl vía @infobae

— Canterville (@claudiojuc) 13 de abril de 2015

7- 400 estornudos por año. Una de las pocas fuentes académicas de datos sobre estornudos es un estudio que hizo un seguimiento de los estornudos de personas que se sometieron a una reacción alérgica inducida y que cita Randall Munroe en su libro «¿Qué pasaría si…?.». A este grupo no se le dio ningún tipo de alérgenos; simplemente se sentaron solos en una habitación durante un total de 176 sesiones de 20 minutos. Estornudaron «cuatro veces durante esas 58 horas» así que suponiendo que sólo se estornudara mientras se está despiertos se traduce en unos 400 estornudos por persona al año, según revelaron desde Kimberly-Clark, la compañía líder mundial en el desarrollo de productos descartables para la salud, la higiene y el cuidado personal.

8- Son netamente humanos. Los estornudos se exacerban en el momento que se tiene un resfriado común y lo causan diversos virus, pero los rinovirus son los mayormente responsables. Estos virus atacan las células de la nariz y la garganta y las utilizan para reproducirse. El profesor Ian Mackay, un experto en virología del Centro Australiano de Investigación de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Queensland, aseguró que no parece que se intercambie ningún rinovirus con los animales, lo que significa que no hay otras especies que puedan servir de reservorio de nuestros resfriados.

9- No es tan malo como parece. Al final, los estornudos por resfriados no son tan malos. En su libro A Planet of Viruses, el escritor Carl Zimmer dice que los niños que no están expuestos a rinovirus y que por lo tanto no estornudan tienen más trastornos inmunológicos de adultos. Es posible que estas leves infecciones sirvan para entrenar y calibrar nuestros sistemas inmunológicos.

10- ¡achís!, ¡achú! El sonido de la onomatopeya con la que se suele representar al estornudo correspondería (la primera sílaba) a la aspiración lenta de aire, y la última sílaba a la repentina expulsión por la boca.

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