En los capítulos 40-48 de Ezequiel leemos las visiones que Dios le dio a Ezequiel sobre el Reino Milenario venidero del Señor Jesucristo. En los capítulos 40-42 se le dio una descripción del «Templo» que será construido; en los capítulos 43-46 se describe la «Adoración del Templo»; y en los capítulos 47-48 se le mostró una visión concerniente a la «Tierra» de Israel. En resumen, la «Tierra» va a ser bendecida más allá de lo que se pueda imaginar. En 47:1-12 Ezequiel tuvo una maravillosa visión de un RÍO DE VIDA que comenzaría en el Santo de los Santos y se abriría paso a través del Templo y fluiría hacia el Mar Muerto. El pasaje es demasiado largo para citarlo, pero les animo a que lo lean. Muchos se han preguntado si este río debe tomarse de forma literal o simbólica. Creemos que será un «río literal», pero que también tiene un «significado simbólico».

1) La descripción de este río y las bendiciones que resultan de él exigen el punto de vista LITERAL. Después de describir, con minucioso detalle, la fuente y las medidas del río en los versículos 1-6, Ezequiel nos dice en el versículo 7 que «a la orilla del río había muchísimos árboles a un lado y al otro.» Añade, en los versículos 8-9, «Estas aguas… descienden al desierto, y van al mar, que siendo sacadas al mar, las aguas serán sanadas. Y sucederá que todo lo que vive, lo que se mueve, dondequiera que vengan los ríos, vivirá; y habrá una multitud muy grande de peces, porque estas aguas vendrán allí; porque serán sanadas, y todo vivirá donde venga el río». El verso 12 continúa diciendo que a causa del río «crecerán todos los árboles para comer» y que las mismas hojas de esos árboles serán «para medicina». Al leer estos versículos se puede ver por qué esto podría ser llamado el RÍO DE LA VIDA, ya que resulta en VIDA y SANACIÓN dondequiera que vaya. El profeta Joel también habló de tal río en Joel 3:18, «una fuente saldrá de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim.» Zacarías se inspiró para hablar de la misma verdad en Zacarías 14:8, «Y en aquel día saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el mar occidental; será tanto en verano como en invierno». También Isaías se unió a sus compañeros profetas con estas palabras en Isaías 43:19: «Haré un camino en el desierto y ríos en la soledad» y en 35:1 exclamó: «El desierto florecerá como la rosa». Qué «día» será ese cuando Dios bendiga «la Tierra» de Israel con «bendiciones físicas» reales, y como vimos el RÍO DE LA VIDA se origina en el Templo mostrando que Dios es en verdad la FUENTE DE ESTAS BENDICIONES.

2) Ya vimos que el profeta Zacarías habló de un río literal que bendeciría «la Tierra» de Israel. En Zacarías 13:1 habla de un río que exige una VISIÓN SIMBÓLICA, pues dice: «En aquel día habrá una fuente abierta a la casa de David y a los habitantes de Jerusalén para el pecado y la impureza.» Israel no sólo será bendecido con bendiciones físicas, sino también con bendiciones espirituales, y esta «fuente» habla del perdón y la limpieza moral que experimentarán en ese día venidero. Zacarías ya había hablado de esto en 12:10: «Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los habitantes de Jerusalén, espíritu de gracia y de súplica; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y harán duelo por él, como se hace por un hijo único.» Cuando el Señor Jesús regrese para redimir a Israel, verán las heridas que le causaron cuando lo hicieron crucificar y se lamentarán, en verdadero arrepentimiento. Pero también se darán cuenta, por la fe que es a través de esas mismas heridas que serán perdonados. Entrarán en la verdad de Isaías 53:5, «Pero él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por sus llagas fuimos curados.» Así que, no es sólo «la Tierra» la que será curada; la gente misma será curada también de su enfermedad de pecado. Dios les dará un Nuevo Nacimiento, como vemos en Ezequiel 36:25-26, «Entonces rociaré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpios; de toda vuestra suciedad y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré un corazón nuevo, y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré el corazón de piedra de vuestra carne, y os daré un corazón de carne». Noten, dice «un nuevo espíritu pondré dentro de ustedes». Esto debe recordarnos las palabras de Jesús en Juan 7:37-39, «Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dicen las Escrituras, de su vientre correrán ríos de agua viva. (Pero esto hablaba del Espíritu, que habían de recibir los que creyeran en él; porque el Espíritu Santo aún no había sido dado, por cuanto Jesús no había sido aún glorificado)». El Espíritu Santo vivirá en ellos y hará que sean un canal de bendición para otros. Y verán, como nunca antes, que deben estas bendiciones espirituales al Señor Jesucristo por la obra que hizo en la cruz. Le darán la alabanza que Él merece por ser «la fuente de toda bendición» y por hacerlos «un canal de bendición» para el mundo que los rodea. Todo esto está representado para nosotros en el RÍO DE VIDA que fluirá en ese día venidero desde el templo de Jerusalén, como se ve en Ezequiel 47:1-12. (187.5) (DO)

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